XXXVII
Contigo, y solo contigo
He encontrado la felicidad.
Llegué a pensar que no existía,
Llegué a pensar
Que equivoqué mi planeta.
Y al llegar tú, quise vivir cada segundo,
Pasarlo a tu lado,
Estar contigo hasta que muera.
Sé que no soy perfecto.
Sé que me he equivocado muchas veces.
Sé que te he hecho daño.
Pero también sé que
Jamás he querido a nadie como a ti.
Jamás amé a nadie, hasta que llegaste.
Jamás supe lo que era
Saber el porqué de este mundo
Ahora lo sé, y sé que eres tú.
Te perdono, te perdono
Tirantes quedan sus cuerdas
Como la soga que ahora mi valía,
Que se entrelaza sobre sí,
En el entierro del día a día.
No desfallezcas al proclamar
Qué jaula aprisiona tu pecho,
Qué penas te hacen ladrar
Abandonándote en tu lecho.
Con la sal en las heridas, volverás,
A caer en mi equívoco juego
Con tu placebo de peluche y aguarrás.
Deberás dejarme, sin más,
Que me degüelle a ritmo y fuego.
quizá tenga otra manera más clara de decir las cosas, lo que sí sé que tengo claro, es que no sé como poder decir lo muchísimo que te quiero
